La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) prevé que el crecimiento de la economía mexicana se sitúe entre el 1.8 y 2.8% en 2026 y entre 1.9 y 2.9% en 2027.
Por su parte, adelantó, los ingresos petroleros mostrarán una moderación respecto de lo programado asociada también a un menor tipo de cambio esperado, debido a que tanto el precio de la Mezcla Mexicana de Exportación como los apoyos del gobierno federal a Pemex se denominan en dólares, aunque se registran en moneda nacional. Este efecto será compensado por un mayor precio del petróleo, en un contexto de presiones sobre la oferta derivadas del conflicto en Medio Oriente.
Adelantó que hacia 2026 y 2027, la economía mexicana retomará una trayectoria de mayor dinamismo, apoyada en la solidez de sus fundamentos macroeconómicos.
“México cuenta con una deuda pública sostenible, un sistema financiero resiliente, niveles históricamente altos de inversión extranjera directa y una posición estratégica dentro de las cadenas de valor de América del Norte”, dijo en un comunicado.
Agregó que la inversión será uno de los principales motores del crecimiento. “La participación privada repuntará conforme las empresas se adapten al nuevo entorno regulatorio y avance el proceso de revisión del T-MEC”.
A su vez, añadió, la inversión pública y mixta contribuirá a ampliar la capacidad productiva, mejorar la conectividad y reducir cuellos de botella en sectores estratégicos, a través del ‘Plan México’ y del ‘Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar’.
Subrayó que el consumo de los hogares seguirá siendo un pilar del crecimiento económico; pues el aumento sostenido de los salarios reales, la creación de empleo asociada a la inversión y la continuidad de los Programas para el Bienestar continuarán fortaleciendo el poder adquisitivo de las familias.
Destacó que en un entorno de mayor certidumbre y mejores condiciones de acceso al crédito contribuirán a fortalecer la confianza del consumidor y respaldar la demanda interna.
En el frente externo, dijo, México mantiene una perspectiva favorable. La integración productiva con Estados Unidos y Canadá continuará profundizándose, al tiempo que los sectores de alta tecnología seguirán ganando relevancia.
Señaló que México ha fortalecido su posición en industrias como la fabricación de equipo de cómputo y electrónicos, lo que abre oportunidades para desarrollar proveeduría local y elevar el valor agregado nacional. “En este contexto, el desempeño de las industrias exportadoras seguirá beneficiándose de una estructura arancelaria relativamente más favorable que la de otras economías competidoras”, previó.
Finalmente destacó que el gobierno federal mantendrá medidas para preservar la estabilidad de los precios de los combustibles, con el objetivo de evitar efectos sobre los costos de transporte y producción, contrarrestando los incrementos en los precios internacionales asociados a los conflictos globales. Estas acciones, concluyó, seguirán protegiendo el poder adquisitivo de las familias y darán certidumbre al sector productivo frente a las presiones del entorno internacional.



