“Un mexicano nace donde se le da la gana”, decía la cantante Chavela Vargas, cuya frase representa la vida de un mexicano que se echó al ‘Tri’ al hombro y en este Mundial es la esperanza de gol de toda una nación: hablemos de Julián Quiñones.
El número 16 de la Selección Mexicana está convertido en toda una figura dentro y fuera de la cancha. Quiñones se robó el corazón de millones de aficionados quienes ven en este delantero al ‘killer’ que comanda el ataque del tricolor.
Julián Andrés Quiñones Quiñones suma tres goles en lo que va de la Copa del Mundo. El letal delantero es el máximo anotador del ‘Tri’ ya igualó a históricos como Rafael Márquez y Cuauhtémoc Blanco con 3 tantos mundialistas. Y sólo está a un gol de alcanzar a los máximos anotadores mexicanos: Javier ‘Chicharito’ Hernández y Luis ‘Matador’ Hernández.
Pero retrocedamos tiempo atrás para hablar sobre el nuevo goleador del ‘Tri’: Quiñones nació un 24 de marzo de 1997 en Magüí Payán, departamento de Nariño, al sur de Colombia, una zona marginada, asediada por la pobreza y el crimen organizado.
El corazón de una familia humilde recibió a Quiñones y, aunque su padre biológico lo abandonó de pequeño, su madre, Gloria Quiñones, lo crió en solitario y lo sacó adelante, de la mano de la abuela materna.
Desde pequeño le gustaba el futbol, estaba llamado a hacer del balompié la forma de sobresalir. Acompañado de un balón, fue cobijado por una asociación llamada Futbol Paz, quien le abrió el camino a este deporte.
Abandonó su humilde hogar a los 17 años para emprender camino al que en cuestión de años se volvería su segunda nación: México. Acá cumplió el sueño de dedicarse al futbol de manera profesional.
Su velocidad y fuerza lo llevaron a jugar para Venados de Yucatán, luego su carta fue adquirida por Tigres de la UANL, fue traspasado al desaparecido Lobos BUAP, donde brilló pese a la corta estancia en el Máximo Circuito.
De ahí dio el salto al equipo en el que su carrera detonaría: el Atlas de Guadalajara. Ya en los Zorros, su disciplina, constancia y auténtico olfato goleador lo llevaron a convertirse en pieza clave para que el equipo consiguiera un bicampeonato y dejar atrás 70 años sin un título en sus vitrinas.
Este marco le dio para llegar como refuerzo de lujo al América, donde siguió su racha goleadora y consiguió dos campeonatos, lo que le valió para ser llevado a la liga saudí, con un contrato millonario del Al-Qadisiyah, donde actualmente ostenta el título de goleo, incluso por encima de la súper estrella Cristiano Ronaldo.
Pese a su historia, en México aún sufría discriminación, las marcas no se acercaban a patrocinarlo y algunos aficionados no estaban conformes con su incorporación al Tricolor.
Pero lo anterior no fue obstáculo para que el popular delantero consiguiera, el 11 de octubre de 2023 su carta oficial de naturalización, que lo acreditaba como un mexicano más, según nuestras propias leyes.
Así, con su proceso culminado y su dinamita en los pies, levantó la mano para ser considerado en la Selección Mexicana. Aunque Colombia, su país natal, le ‘echó el ojo’, Quiñones tenía claro su amor por la camiseta verde y prefirió jugar para México.
Su primera convocatoria fue hecha por Jaime Lozano, quien lo incluyó en la lista para jugar la Liga de Naciones de Concacaf ante Honduras. Desde su llegada, enfrentó críticas y gente que no creía en él pero con sus actuaciones y soberbios goles ha demostrado que es un jugador que hoy tiene merecida su convocatoria y el amor de millones de mexicanos que confían en que llevará al país lo más lejos posible en la Copa del Mundo.


