A exactamente 100 días del arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el torneo más ambicioso en la historia del futbol, ya se perfila no sólo como un espectáculo deportivo, sino como un evento atravesado por un contexto global marcado por conflictos armados, tensiones geopolíticas y desafíos internos en los países sede.
La justa, que por primera vez será organizada de manera conjunta por México, Estados Unidos y Canadá, reunirá a 48 selecciones nacionales y se disputará entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026.
El partido inaugural está programado en el Estadio Azteca, en la Ciudad de México, mientras que la final se celebrará en la zona de Nueva York–Nueva Jersey.
En total, 16 ciudades albergarán encuentros mundialistas, tres de ellas en territorio mexicano: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. La ampliación del número de selecciones, el aumento de sedes y la magnitud logística del torneo han convertido esta edición en un desafío sin precedentes para la FIFA y para los gobiernos anfitriones.
UN MUNDIAL EN MEDIO DE GUERRAS Y CONFLICTOS INTERNACIONALES
La cuenta regresiva hacia el Mundial ocurre en un escenario internacional convulso. El conflicto abierto entre Estados Unidos, Israel e Irán, intensificado desde finales de febrero de 2026, tras ataques directos en territorio iraní, ha elevado la tensión diplomática y militar en Medio Oriente.
La muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jameneí, durante bombardeos atribuidos a una operación conjunta estadounidense-israelí, detonó represalias y encendió alertas en distintos frentes globales.
A este panorama se suma la guerra en Gaza y la de Ucrania, con altos niveles de víctimas civiles y denuncias internacionales por ataques a infraestructura no militar.
La escalada bélica ha impactado incluso en el ámbito deportivo: la participación de la selección de Irán en el Mundial quedó en duda, luego de que autoridades del futbol iraní advirtieron que el contexto bélico dificulta cualquier expectativa normal rumbo al torneo. Mientras tanto, potencias como Francia han anunciado el reforzamiento de su arsenal nuclear ante lo que califican como un entorno de “incertidumbre estratégica”.
En este contexto, el Mundial aparece como un evento que busca proyectar unidad y competencia pacífica entre naciones, pero que se desarrolla en un mundo donde la diplomacia multilateral enfrenta cuestionamientos y donde los conflictos armados ocupan buena parte de la agenda internacional.
MÉXICO: INSEGURIDAD Y RECONFIGURACIÓN CRIMINAL
En el ámbito interno, México enfrenta su propio reto de seguridad a cien días del Mundial. El 22 de febrero de 2026 marcó un punto de quiebre: fuerzas federales abatieron en Tapalpa, Jalisco, a Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El operativo, realizado por el Ejército Mexicano, derivó en una oleada de violencia sin precedentes recientes.
Tras el abatimiento, se registraron al menos 250 bloqueos carreteros, incendios de vehículos, ataques a comercios, sucursales bancarias y disturbios en al menos 20 estados del país.
En Jalisco, Guanajuato y zonas turísticas como Puerto Vallarta, la violencia se tradujo en enfrentamientos armados, vehículos calcinados e intentos de irrupción en centros penitenciarios. El saldo oficial incluyó al menos 57 personas muertas en Jalisco, entre ellas 27 elementos de seguridad, además de más de 170 detenciones a nivel nacional.
Especialistas en seguridad han advertido que la muerte del líder del CJNG no implica necesariamente una disminución de la violencia, sino que podría dar paso a una etapa de reconfiguración criminal, con disputas internas, fragmentación de células y un aumento de hechos violentos en regiones clave. Este escenario ocurre justo cuando México se prepara para recibir a millones de visitantes y delegaciones internacionales.
Aunque las cifras preliminares del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública indican una reducción de homicidios dolosos en febrero de 2026, la violencia estructural sigue presente en estados sede del Mundial como Jalisco y Nuevo León, donde la percepción de inseguridad se mantiene elevada, de acuerdo con datos del INEGI.
OBRAS, PRISAS Y PENDIENTES RUMBO A 2026
En el caso del Estadio Azteca, los trabajos se concentran tanto en el interior del inmueble como en su entorno inmediato. De acuerdo con los avances reportados, las obras incluyen la sustitución del césped por una superficie híbrida, adecuaciones en zonas de vestidores, palcos y áreas de hospitalidad, así como mejoras en accesos, servicios y espacios para prensa y transmisión internacional.

Estas modificaciones buscan cumplir con los estándares técnicos y operativos exigidos por la FIFA para un partido inaugural, al tiempo que se adaptan a la ampliación del aforo y a los nuevos requerimientos logísticos que implica un torneo de 48 selecciones.
En los alrededores del estadio, las intervenciones apuntan a mejorar la movilidad y la experiencia de los asistentes. Se realizan adecuaciones viales, trabajos de ordenamiento urbano y mejoras en la iluminación y el equipamiento público, con el objetivo de facilitar los flujos peatonales y vehiculares durante los días de partido.
No obstante, el calendario sigue siendo un factor crítico: aunque las autoridades sostienen que las obras estarán listas antes del Mundial, persiste la presión por concluirlas a tiempo y sin contratiempos, en un recinto que volverá a ser vitrina global y que, por tercera ocasión en su historia, albergará el arranque de una Copa del Mundo.

La movilidad es otro eje crítico. Continúan las obras de modernización de la Línea 1 del Metro y la rehabilitación del Tren Ligero en Tasqueña, proyectos pensados para absorber la demanda adicional de pasajeros durante el torneo. Sin embargo, algunos planes originales, como la calzada flotante en Tlalpan, siguen en proceso y generan dudas sobre su conclusión o funcionamiento pleno antes del arranque del Mundial.
En Guadalajara, sede de cuatro partidos mundialistas, el gobierno de Jalisco impulsa obras viales, regeneración urbana y mejoras en accesos al Estadio Akron. No obstante, proyectos como la Línea 5 del tren ligero, que conectaría el Aeropuerto con el Estadio y el centro de la ciudad, quedaron fuera por falta de tiempo y presupuesto; ahora se optará por rutas de autobuses eléctricos como solución alternativa.
Monterrey ofrece el contraste más crudo de la prisa. En medio de la construcción de las líneas 4 y 6 del Metro, se han registrado accidentes graves, incluyendo la muerte de un trabajador en enero y el colapso de estructuras que dejó cinco lesionados en marzo. A esto se suman suspensiones de obra por irregularidades y choques entre autoridades municipales y estatales, evidenciando los riesgos de ejecutar proyectos de gran escala bajo presión de calendario.

HOTELES, TURISMO Y DERRAMA ECONÓMICA
La expectativa económica también avanza. En Jalisco, se reporta una inversión de 3 mil millones de dólares en 38 establecimientos hoteleros, de los cuales al menos 12 estarán listos antes del Mundial, sumando más de 3 mil habitaciones nuevas. Marcas internacionales como Marriott, Hyatt y Meliá, así como hoteles independientes, forman parte de una expansión que busca atender la demanda turística.
A esto se suma el crecimiento del alojamiento temporal a través de plataformas digitales como Airbnb, con más de 13 mil unidades registradas, mientras autoridades turísticas reportan la llegada anticipada de visitantes de Canadá y Europa. La derrama económica proyectada convive, sin embargo, con preocupaciones por seguridad, movilidad y servicios urbanos.
Para el Mundial, Jalisco implementará la estrategia ‘Phantom Menace’, un programa de capacitación impartido por personal del FBI a corporaciones policiales mexicanas. El enfoque incluye detección de drones hostiles, amenazas tecnológicas y protocolos ante posibles ataques de alto impacto.
La policía estatal cuenta incluso con dispositivos “atrapadrones”, luego de que se documentara el uso de explosivos transportados por estos aparatos por parte del crimen organizado.
A cien días del silbatazo inicial, el Mundial 2026 avanza entre el entusiasmo deportivo y un contexto complejo. El torneo se prepara para arrancar en un mundo marcado por guerras, tensiones geopolíticas y desafíos internos en los países anfitriones.
El futbol promete ser, una vez más, un espacio de encuentro global; la pregunta abierta es si, más allá de la fiesta, logrará disputarse en un entorno de estabilidad y seguridad duraderas.
Con información de Juan Carlos Huerta / Corresponsal e imágenes de Giovanni Flores




