La propuesta de Reforma Electoral presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo colocó en el debate público una pregunta que ha acompañado a la Cuarta Transformación desde su llegada al poder: ¿hasta dónde está dispuesto el Poder Legislativo a acompañar —o a frenar— los proyectos del Ejecutivo?
El pasado 4 de marzo, Sheinbaum mandó dicha iniciativa al Congreso, pero más temprano presentó el Decálogo por la Democracia, un documento que explica los ejes de su iniciativa de reforma electoral.
Entre los puntos más relevantes se encuentran la modificación del esquema de representación proporcional, la reducción del gasto electoral, una mayor fiscalización, cambios en los tiempos de radio y televisión, el voto en el extranjero, el uso de Inteligencia Artificial en procesos electorales y el impulso a principios como el no nepotismo y la no reelección.
Aunque el gobierno ha defendido la propuesta como un esfuerzo por fortalecer la legitimidad democrática y reducir costos, la iniciativa nació envuelta en polémica.
Partidos de oposición y aliados históricos de Morena —como los partidos del Trabajo (PT) y el (PVEM)— advirtieron que algunos planteamientos podrían representar un retroceso democrático, especialmente en lo relacionado con los legisladores plurinominales. Sin embargo, en los últimos días se han negociado varios cambios en la redacción de esta.
Este escenario trajo a la memoria otros momentos en los que el Congreso de la Unión se convirtió en un dique para los gobiernos de la 4T. Aquí, en Nación321, te los contamos.
EL PRIMER GRAN “NO”: LA REFORMA ELÉCTRICA
El ejemplo más emblemático ocurrió en abril de 2022, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La Cámara de Diputados rechazó la reforma constitucional en materia eléctrica, uno de los proyectos prioritarios del entonces presidente.
La iniciativa buscaba devolver a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) un papel preponderante en el sector, limitar la participación privada y revertir la apertura energética. Morena y sus aliados lograron 275 votos a favor, pero no alcanzaron la mayoría calificada de 332 sufragios necesaria para modificar la Constitución.
La oposición —PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano— votó en bloque y bloqueó la reforma. Fue la primera derrota legislativa de gran calado para la 4T y dejó un mensaje claro: incluso con mayoría simple, el Ejecutivo no tenía garantizados los cambios constitucionales. AMLO, calificó esta acción como una “traición”.
LA REFORMA ELECTORAL DE AMLO Y EL DESGASTE LEGISLATIVO
El sistema electoral fue otro de los terrenos donde el Congreso le dijo “no” a la 4T. Entre 2022 y 2024, López Obrador impulsó una reforma constitucional profunda que proponía reconfigurar al árbitro electoral, reducir el financiamiento a partidos, modificar la representación proporcional y cambiar el método de designación de consejeros.
El llamado ‘Plan A’ no logró consenso suficiente y fue rechazado en la Cámara de Diputados. Ante ese revés, el oficialismo optó por una ruta alterna.
EL ‘PLAN B’ Y EL LÍMITE INSTITUCIONAL
Tras el rechazo constitucional, Morena promovió el ‘Plan B’, un paquete de reformas a leyes secundarias aprobado por mayoría simple en diciembre de 2022. Sin embargo, esta estrategia encontró un nuevo freno fuera del Congreso.
En mayo de 2023, la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucionales varias de esas reformas por violaciones al proceso legislativo. Aunque el Congreso había aprobado los cambios, el fallo judicial evidenció que los contrapesos institucionales seguían operando frente a la agenda de la 4T.
LAS REFORMAS QUE NUNCA AVANZARON
Además de los rechazos formales, el Poder Legislativo también le dijo “no” a los gobiernos de la 4T mediante la dilación. Durante el sexenio de López Obrador, varias iniciativas constitucionales quedaron sin dictamen o sin votación final.
Entre ellas destacan la propuesta para prohibir el maíz transgénico a nivel constitucional, elevar a rango constitucional diversos programas sociales, realizar ajustes estructurales al sistema de pensiones y promover cambios profundos en distintas dependencias federales. En todos los casos, la falta de acuerdos o de mayorías calificadas impidió su aprobación.
UN ANTECEDENTE CLAVE PARA SHEINBAUM
Este historial legislativo enmarca la discusión actual sobre la Reforma Electoral presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
En su primer año de gobierno, la mandataria ha impulsado diversas modificaciones constitucionales que han sido aprobadas; sin embargo, los antecedentes del periodo anterior muestran que el Congreso de la Unión ha rechazado o detenido iniciativas presidenciales cuando no se ha alcanzado la mayoría calificada o el consenso político necesario.
La propuesta electoral se discute, así, en un contexto en el que el Poder Legislativo ha fijado límites a proyectos impulsados por los gobiernos de la Cuarta Transformación, particularmente en reformas de carácter constitucional, cuya aprobación depende de acuerdos amplios entre fuerzas políticas.




