Congreso

¿Qué esperar y qué temer de la Reforma Electoral? Esto dicen expertos

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Reforma Electoral.Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum, Morena y aliados impulsan la modificación a la ley electoral

Desde el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador se habló de una reforma en materia electoral en México, sin que se llegara a concretar del fundador de Morena.

Sin embargo, con el comienzo del llamado ‘segundo piso de la Cuarta Transformación’, la presidenta Claudia Sheinbaum echó a andar la ruta para hacer realidad la modificación al sistema electoral del país.

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Sheinbaum. (Tomás Pérez de la Cruz)

Aunque la iniciativa se encuentra en redacción y a penas se conocen algunos puntos de su contenido, prevén que sea presentada a inicios de febrero de este año y así comience su ruta legislativa.


A propósito de esta iniciativa, en Nación321 consultamos a expertos en materia, quienes desmenuzaron —con lo que apenas sabemos del tema— lo que se espera de esta propuesta, las necesidades que debería atender y las posibles implicaciones que tendrán algunos puntos por ahora conocidos.

De momento, según lo explicado por Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, se sabe que la iniciativa contempla 12 puntos, entre ellos la reducción del gasto electoral, de los órganos y de los partidos políticos.

¿UNA REFORMA NECESARIA?, ¿QUÉ ESPERAR?

Los tres analistas consultados coincidieron en que es necesario reformar el sistema electoral para atender deficiencias y problemáticas suscitadas comicios anteriores, aunque cada uno mostró un argumento distinto. Además, nos dicen qué esperar de esta iniciativa.


Para Georgina de la Fuente, analista política y social de Strategia Consultores, hay una marcada necesidad de hacer una reforma electoral que atienda problemáticas visibles en los últimos ejercicios electorales, como la participación del crimen organizado, así como la redistribución de los recursos a partidos políticos.

“Los últimos procesos electorales han evidenciado el agotamiento de un sistema, particularmente en la neutralidad gubernamental y la imparcialidad en las elecciones, la participación del crimen organizado y el financiamiento público”, dice.

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Reforma Electoral. (Crisanta Espinosa Aguilar)

Destaca que cuando se analiza la necesidad de una modificación en este rubro, se debería pensar en dar garantías “de los derechos políticos electorales de la ciudadanía, como son voto electrónico, voto anticipado, otras modalidades de votación que permitan garantizar derechos”.

En ese mismo tono, para la doctora Lucía Almaraz, es importante entender “cómo estas reformas van a interactuar con la seguridad democrática y la violencia política”.

Indica que esperaría una reforma que atienda problemáticas impostergables como la violencia electoral.

“Miles de personas candidatas han sido asesinadas en ciclos electorales previos y el crimen organizado, en la actualidad ya actúa como un actor político”, dice.

Añade que se requiere una modificación que no debilite los “mecanismos técnicos para garantizar elecciones libres, seguras y evitar agravar la situación de inseguridad”, aunque lamenta que, por ahora, no se sabe si el documento elaborado desde Palacio Nacional “abordará la influencia del crimen organizado”. De no hacerlo, afirma, “me parece que es un total riesgo”.

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Reforma Electoral. (Isabel Mateos Hinojosa)

Mientras, para el abogado constitucionalista, Andrés García Reppler, la Reforma Electoral en turno podría quedarse corta respecto de lo que se esperaría de una modificación constitucional de este calado.

“Yo veo que se aproxima una reforma muy cantada, muy anunciada, muy discutida, pero muy anodina. No veo que vaya a pasar con grandes cambios porque no le conviene a nadie”, dice específicamente sobre la posibilidad de que se reduzca el presupuesto para partidos.

“Que no extrañe que al final la reforma sea muy lacónica, que nos deje a todos muy insatisfechos, que cambien nada más dos cositas y que esto sirva para que los analistas todos digan ‘bueno, pues es una reforma cosmética, los partidos no quieren soltar el poder’”, acuña.

LA REDUCCIÓN DEL PRESUPUESTO

Uno de los temas más abordados desde semanas atrás, tanto por perfiles de Morena, como por la propia Presidenta, los legisladores Adán Augusto López y Ricardo Monreal, así como por Pablo Gómez Álvarez, titular de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, es la reducción del costo del sistema electoral en general.

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Monreal. (Galo Cañas Rodríguez)

Sheinbaum ha insistido en aplicar la ‘austeridad republicana’, mediante la reducción en el costo de las elecciones, el financiamiento público que se entrega anualmente a los partidos políticos y la cantidad de integrantes del Poder Legislativo. También ha externado la importancia de que el Instituto Nacional Electoral (INE) y los órganos locales electorales reduzcan gastos.

Al respecto, Georgina de la Fuente destaca que, aunque se pretende reducir presupuesto, Morena y aliados tienen que pensar en garantizar la operatividad de los institutos encargados de las elecciones y la subsistencia de los partidos políticos pequeños.

Indica que un recorte excesivo de gastos amenazaría “la vida de los partidos chiquitos, como son el Verde y el PT, y los partidos de oposición, y claro que no les conviene”.

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Taddei y Pablo Gómez (Graciela López Herrera)

La experta señala que, en este escenario, es vital que los impulsores de la reforma escuchen a todos los partidos (aliados y opositores) para crear una reforma que garantice la vida de entes políticos “para que puedan dar batalla y no se convierta en una competencia simulada”.

Sobre la distribución de los recursos a partidos, explica que se tendría que “buscar una fórmula que pueda ser más equitativa y que no sea tan aplastante con el partido mayoritario, sea cual sea este partido".

Menciona que se debe aspirar a lograr “una mayor equidad, no de una manera que se aplaste a los pequeños” y buscar mejorar los esquemas de fiscalización, de modo que puedan ser más efectivos para evitar la intromisión de poderes fácticos o del crimen organizado en las elecciones. “Eso es lo que tendríamos que fortalecer y eso no lo estamos viendo”, advierte.

En tanto, la doctora Lucía Almaraz indica que “un primer desafío es el equilibrio entre la eficiencia y la legitimidad, esto de reducir costos no debería implicar, por ejemplo, la desarticulación de las capacidades tanto técnicas y operativas, en este caso del INE, pero la reforma sí propone disminuir drásticamente la plantilla profesional y toda la red territorial del INE”.

Lo anterior, advierte, “se traduce en una menor capacidad técnica para organizar, para supervisar, incluso para validar procesos electorales que, como lo sabemos, son sumamente complejos en un país con diversidad geográfica, social y política”.

LOS OPLES

Respecto a las modificaciones para una reducción de recursos a los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLEs), García Reppler indica que es necesario replantear su financiamiento y capacidades.

Recuerda que el movimiento constitucional en curso deriva de algunos ‘desperfectos’ de la Reforma Electoral impulsada por el expresidente Enrique Peña Nieto, el PRI, el PAN y el PRD en febrero de 2014, bajo el esquema de ‘Va Por México’.

“El INE se dedicaba a las elecciones federales sin problema y cada instituto electoral veía sus elecciones locales y, a partir de la reforma, el INE se convirtió en el jefe de ellos, los supervisa, les supervisa a su servicio profesional electoral, les quitó la atribución de fiscalización. Esto quiere decir que de hacer una federación, se convirtió en un centralismo muy subordinado”, por lo que ve importante redefinir las capacidades del INE.

Y agrega que “el sistema no funciona correctamente porque hay, desde mi punto de vista, un poder excesivo por parte del Consejo General del INE".

En contraparte, Georgina de la Fuente indica que los órganos electorales locales requieren de una “mayor autonomía, que no se puede entender sin una garantía de un financiamiento adecuado para organizar las elecciones”.

Añade que no se han escuchado garantías de que no se toque la independencia de estos órganos, lo cual supone “focos rojos que más deben de preocuparnos a estas alturas”.

HECHA... ¿CON LA VOZ DE TODOS?

Al cuestionar a los expertos sobre si consideran que en la redacción de esta iniciativa estará incluida la voz de todos los actores políticos, tuvieron posturas encontradas, algunas basadas en la historia reciente.

“Basta con observar cuál ha sido la práctica para la elaboración o el impulso de las reformas en los últimos años. Si algo nos dice la tendencia de cómo se han impulsado las grandes reformas constitucionales, tanto en lo que va de la administración de la presidenta Sheinbaum, como de la administración anterior, lo que sabemos es que no se privilegia el debate, y no se privilegia la deliberación para impulsar una reforma”, señala De la Fuente.

Y justo esta ha sido una crítica común, a la que el gobierno federal ha intentado hacer frente con la puesta en marcha de foros y mesas de debate como acciones de preparación a la redacción de la Reforma. Incluso, la presidenta Sheinbaum dijo este 15 de enero que el producto final sería una redacción que “le gustará a todos”, pero el argumento no convence al 100%.

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Reforma Electoral. (Isabel Mateos Hinojosa)

“Sistemáticamente, Morena y aliados organizan de manera simulatoria una serie de foros que ahora les llaman ‘parlamento abierto’, aunque sea la conformación de un listado de oradores que son afines a un bando o a otro. Con esa excusa se asevera que ya se escuchó a las voces, pero no se incorpora ninguna de esas otras voces en el texto final de las reformas”, acota la especialista.

En ello coincide la doctora y académica Lucía Almaraz, quien advierte que con estos ejercicios se “podría caer en una mera simulación, como se han vivido en otras reformas”.

En contraste, el especialista García Repper subraya que sí hubo “audiencias públicas que organizó la Presidenta a través de su Comisión Presidencial para escuchar a la gente, para nutrir su propuesta de iniciativa, que no es la definitiva ni la única, pues también incluyeron a mexicanos de todos los niveles y hubo opositores que fueron“, aunque señala que en números estos no son muchos ”porque vivimos tiempos en los que la oposición desdeña las iniciativas del oficialismo para después criticar que no son incluidos”.

PLURINOMINALES... ¿LUJO O NECESIDAD?

Finalmente, al abordar las preocupaciones que ha generado la elaboración de la Reforma Electoral, tanto al interior de la esfera política, como al exterior, Georgina de la Fuente destaca que “algunos de los puntos que han provocado mayor polémica es la modificación del sistema de representación proporcional que existe en el Congreso”.

Este punto ha sido clave en la Reforma, pues incluso fue presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum como una de sus motivaciones, al insistir en que los representantes populares deben ser personas “de territorio”, que hayan buscado el voto y escuchado a los ciudadanos.

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Congreso. (Mario Jasso)

Al hablar al respecto, la especialista De la Fuente destaca que el modelo de representación proporcional (o los llamado legisladores plurinominales) no son una figura negativa, pues “permiten o habilitan a fuerzas minoritarias a seguir participando en la vida pública“, lo que permite a las grandes fuerza políticas que no abusen del llamado ‘carro completo’ ”y eso permite la conformación de un Congreso que refleje la pluralidad política del país”.

La visión es compartida por la doctora Almaraz, quien añade que recortar plurinominales “sí representa un riesgo para la democracias, aunque no es un riesgo automático en absoluto, es decir, su impacto depende de cómo, cuándo y con qué reglas compensatorias se lleven a cabo las reformas".

Agrega que “desde un enfoque académico, el riesgo sí es alto en el contexto que tenemos en en México”, pues indica que los ‘pluris’ “cumplen una función compensatoria dentro del sistema electoral mexicano, es decir, su objetivo central es corregir la sobrerrepresentación de los partidos mayoritarios” y “permitir la representación de minorías políticas, pero también de ideologías", por lo que en términos de la teoría democrática, “los plurinominales no son un privilegio”, sentencia.

Finalmente, el Andrés García prevé que se logre un consenso respecto de la disminución de recursos a partidos políticos: “se van a tener que sentar a negociar y eso es muy sano para la política (...) A lo mejor, al final los mexicanos nos quedamos con un sabor agridulce de la Reforma porque quizá queríamos ver más cambios de los que realmente sucedan”.

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