Saxofonista atacada con ácido rompe el silencio: ¿Esto me pasó por ser valiente?

La saxofonista María Elena lucha para reconstruir su vida tras un ataque de ácido
La saxofonista María Elena lucha para reconstruir su vida tras un ataque de ácido

Saxofonista atacada con ácido rompe el silencio: ¿Esto me pasó por ser valiente?

Justicia.La saxofonista María Elena lucha para reconstruir su vida tras un ataque de ácido
Especial
2020-02-24 |09:57 Hrs.Actualización09:56 Hrs.
CREEMOS QUE IMPORTA POR...

Porque de acuerdo con las estadísticas, el 94% de las agresiones cometidas contra una mujer 

María Elena Ríos tiene 27 años, es originaria de Huajuapan, Oaxaca;  y es saxofonista, su sueño era dirigir una orquesta sinfónica para llevar su música a todo el mundo. Hoy vive en calidad de refugiada, lejos de done creció y con el dolor del cuerpo y alma que le dejó un ataque de ácido perpetrado en su contra hace 5 meses.

La Jornada logró entrevistar a la joven tras 5 meses de silencia y  habla de lo que vivió ese día, cómo ha sido su recuperación y cómo ve ahora su vida.

"Durante los primeros días en el hospital, cuando no me podía mover para nada, me preguntaba: ‘¿Cómo voy a poder dirigir así una orquesta?’ Truncaron mi vida, mis sueños. Son tantas las cosas que me dan vueltas en la cabeza. He llegado a pensar que la música fue mi maldición. Si yo no hubiera rezongado, como decía, si hubiera seguido con él, no me hubiera pasado esto. ¿Esto me pasó por ser valiente?", afirma Maria Elena.

La joven estudió música desde los 8 años, aunque cursó la carrera e Ciencias de la Comunicación en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, ella continuó con su preparación como saxofonista y entró al conservatorio de Música del estado. Estuvo ahí durante 4 años.

Ya con la carrera concluida, María Elena regresó a Huajuapan con la intención de tocar música; sin embargo, vio que un diputado priista buscaba gente que le llevara su comunicación, así que decidió ejercer lo que había estudiado.

Fue ahí donde conoció a Juan Vera Carrizal, entonces diputado del PRI, así como empresario gasolinero. La joven narra que tras trabajar con él, se dio una relación sentimental, sin embargo confiesa que siempre le tuvo miedo, que la agredía física y verbalmente y que no sabía cómo terminar con él.

"Todo duele. Y más duele cuando miro alrededor y veo que no soy la única, que hay muchas mujeres a las que matan por el solo hecho de ser mujeres. Yo no sé en qué punto se perdió el sentido común de la humanidad, en qué momento se empezó a creer que las mujeres valemos menos. Él siempre me lo decía: la mujer se hizo para estar en su casa, hacerle la comida a su hombre, cargar al niño con su rebozo. Yo no crecí con esa idea, pero fue tanto mi miedo que llegué a creer que sí, que yo valía menos".

Vera Carrizal contrató a dos de sus trabajadores para que acudieran a la casa de María Elena y le vaciaran el ácido. El encargado del trabajo responde al nombre de Rubicel, era albañil y le pagaron 30 mil pesos para agredir a la saxofonista. Su padre, Ponciano, fue quien vigiló que el trabajo se hiciera. Ambos ya están en la cárcel, pero el autor intelectual sigue prófugo.

Para María Elena, lo más difícil ha sido su recuperación, la búsqueda de la justicia y luchar contra las personas que la hacen sentir culpable de lo que pasó.

"Las autoridades creen que porque estoy viva ya todo está bien. ¿Entonces tenía que morir para que me hagan justicia? No tienen idea de lo que es tratar de reconstruirte, recoger cada pedazo de tu cuerpo todos los días y saber que ni siquiera así vas a recuperar lo que tenías antes".

Hace unas semanas, María Elena intentó abrir el estuche de su saxofón, pero no pudo, quedó salpicado por el ácido. Fue en ese momento cuando la joven se cuestionó si valió la pena estudiar tanto pues ahora ni ganas le dan de volver a tocar su instrumento.

Lee la entrevista completa en La Jornada.