Rosi Orozco: Las madrastras 'madrotas'

EN LA LUCHA.
La Comisión Unidos Vs. la Trata trabaja para proteger a la infancia de la trata de personas de sus propias familias
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La Comisión Unidos Vs. la Trata trabaja para proteger a la infancia de la trata de personas de sus propias familias

Rosi Orozco: Las madrastras 'madrotas'

EN LA LUCHA.La Comisión Unidos Vs. la Trata trabaja para proteger a la infancia de la trata de personas de sus propias familias
Nación321
Rosi Orozco
Presidenta de la Comisión Unidos contra la Trata. Anti Human Trafficking. México
2019-11-12 |14:43 Hrs.Actualización14:43 Hrs.

El hambre fue el pretexto. Lorena le aseguró a Marisol que la razón por la que ella y su hermana llevaban días sin alimentos era porque papá no llevaba suficiente dinero a casa. Si querían comer como lo hacen las familias felices de la televisión, Marisol debía tocar la puerta de un hombre que vivía en la misma calle, tres casas más adelante de una loma, y pedir prestado.

Ella llevaba meses viendo a su papá salir de casa al amanecer y volver agotado cuando el sol se había puesto. A sus 15 años, no tenía duda de que aquel hombre que se había separado de su madre biológica trabajaba con ahínco, pero el dinero escaseaba. Así que obedeció a su madrastra y caminó hasta la casa de ese vecino sombrío al que todos llamaban don Félix.

Cuando el vecino abrió la puerta, Marisol repitió el guión que le dio su madrastra. “Dice Lorena que si me presta 200 pesos para comprar la comida y que mi papá le paga en la semana”. Félix le dijo que sí con una mueca como sonrisa y le pidió que extendiera la mano. Marisol lo hizo y el hombre la sujetó del brazo para obligarla a tocar su pene erecto. Esa fue la primera vez que Lorena vendió a su hijastra, aunque Marisol aún no lo sabía.

La segunda ocasión ocurrió un día después de su cumpleaños 16, el 27 de octubre de 2012. Lorena volvió a pedirle a Marisol que fuera con Félix para pedirle 200 pesos. La niña creyó que lo anterior había sido un malentendido o una broma pesada. Descubrió que no fue así cuando el vecino la obligó a pasar a la recámara, se bajó los pantalones, la penetró y, aunque ella le rogó que se detuviera, él eyaculó sobre ella. Al final, le aventó un billete verde.

La tercera ocasión Marisol ni siquiera la recuerda. Lorena la enviaba todos los días, de lunes a viernes, con Félix. A veces, también la obligaba a ir los sábados, aprovechando que su papá trabajaba en fin de semana. Las peores veces eran cuando Lorena la enviaba con su hermana menor, Julia, de 13 años.

El cuerpo de ambas menores fue exprimido por la madrastra durante años hasta que un policía del Estado de México advirtió a Marisol llorando rumbo a la casa de Félix. Cuando se acercó a preguntarle qué le pasaba, ella vomitó su historia. Su caso no solo sorprendió al agente, sino a su mismo padre, que desconocía los abusos. Tras denunciar, ambas fueron puestas a salvo de Lorena y de Félix, acusados de trata de personas.

Su caso no es el único. Las “madrastras madrotas” son una tendencia que encontramos en la organización Comisión Unidos Vs. la Trata después de elaborar un minucioso estudio llamado “Análisis de Sentencias de Delitos en Materia de Trata de Personas en Primera y Segunda Instancia” que surgió de la necesidad de conocer cómo las autoridades aplican la ley para ubicar buenas prácticas y corregir las que atentan contra los derechos de las víctimas.

Tras revisar las más de mil sentencias que se han logrado gracias a la actual ley general contra la trata de personas, hallamos esta alarmante tendencia, especialmente en el Estado de México.

Casi siempre sucede así: un padre de familia enviuda o se divorcia y se queda con la custodia de una hija o hijas menores de edad; al unirse con otra mujer, ella aprovecha que el padre trabaja por las tardes para vender a las hijastras con algún vecino. Las víctimas suelen tener entre 10 y 15 años y los clientes explotadores operan a la vista de todos: pueden pasar años para que alguien denuncie el extraño comportamiento de un vecino adulto que mete a niñas a su casa.

Por una cantidad que oscila entre 100 y 200 pesos por visita, las madrastras madrotas entregan niñas a los 'Félix' de México, animados por contenidos pornográficos con menores de edad o que simulan involucrar a menores de edad.

En el mismo Estado de México, Comisión Unidos Vs. la Trata halló el caso de Sandra, el de Andrea y otras más. Todas las historias tienen rasgos comunes que nos obligan a repensar cómo proteger a la infancia de la trata de personas de sus propias familias.

Otra similitud es que cuando las víctimas no son acompañadas por una organización especializada en el combate a este delito es muy fácil que sus victimarios queden impunes. Tras la denuncia de Marisol, y el desahogo de pruebas, el ministerio público solicitó una pena de 82 años y cinco meses de cárcel en nombre de las dos niñas. Sorprendentemente, el juez solo concedió una sentencia de cuatro años, ocho meses y dos días de prisión y una multa de 37 mil 500 pesos por víctima.

Por injusticias como esa es que Comisión Unidos Vs. la Trata ha comenzado una campaña de recaudación con miras a 2020. Con finanzas sanas podremos ayudar a más niñas como Marisol y Julia: es nuestro orgullo decir que cuando nosotros nos hacemos cargo del proceso legal de las víctimas, sin costo para ellas, el 99% de los tratantes han sido sentenciados y no han vuelto a pisar la calle.

Gracias a donantes generosos es que somos una organización que también apoya a cinco refugios por donde pasan cientos de sobrevivientes que estarían en el peor de los riesgos si regresan con sus familias. Ellas tienen gratuitamente cuidados médicos, becas educativas, apoyo para vivienda digna y atención psicológica. En el caso de Julia, la hija menor, este apoyo se ha vuelto fundamental, pues a raíz de las violaciones de Félix su cuerpo desarrolló un daño neurológico como mecanismo de defensa para no lidiar con los recuerdos del abuso sexual.

Nuestra campaña arranca este 10 de diciembre. La hemos llamado “Freedom Game” y, a través de charidy.com, cada donativo se cuadruplicará durante las 24 horas de ese día, es decir, si alguien dona mil pesos, se convertirán en 4 mil. Al llegar a la meta podremos salvar cientos de vidas el próximo año, pero si no llegamos al objetivo fijado todo el dinero se regresará. Es todo o nada.

Allá afuera aún hay muchas niñas como Marisol que tienen sus esperanzas puestas en nosotros. También hay madrastras madrotas y clientes que cruzan los dedos esperando que nadie se involucre; confían en que, durante años, se han salido con la suya gracias a gente que ve a un vecino adulto meter niñas en su casa y no hace nada.

Ahora que se sabe que esto pasa, y que ayudar es muy sencillo, estamos seguros que la gente hará algo. Que nuestra característica solidaridad nos hará actuar y sentirnos orgullosos. Pero, sobre todo, que les vamos a dar una sorpresa a los tratantes de persona: el pacto de silencio y de omisión se acaba el 10 de diciembre.

Mirar a otro lado ya no es pretexto.