La historia del presidente que legalizó las drogas en México

Frasco con marihuana.
Aunque no lo creas, hubo un tiempo en que las drogas, incluida la marihuana, fueron legales en nuestro país
Frasco con marihuana.
Aunque no lo creas, hubo un tiempo en que las drogas, incluida la marihuana, fueron legales en nuestro país

La historia del presidente que legalizó las drogas en México

Frasco con marihuana.Aunque no lo creas, hubo un tiempo en que las drogas, incluida la marihuana, fueron legales en nuestro país
Pexels
2018-11-08 |06:35 Hrs.Actualización06:35 Hrs.
CREEMOS QUE IMPORTA POR...

Porque la prohibición de esta droga ha derivado en una guerra con miles de muertos en los últimos años

Por increíble que parezca México legalizó las drogas hace 78 años... aunque la histórica medida solo estuvo vigente cuatro meses.

El 17 de febrero de 1940, el gobierno de Lázaro Cárdenas publicó el Reglamento Federal de Toxicomanías en el Diario Oficial de la Federación y con ello, el Estado dejó de lado el modelo policíaco contra las drogas y optó por un enfoque médico.

Aquí te decimos los motivos que tuvo el gobierno mexicano para legalizar, aunque fuera brevemente, las drogas, incluida la marihuana.

EL IMPULSOR

El principal impulsor de esta medida fue el investigador Leopoldo Salazar Viniegra, quien se desempeñó como director del Departamento de Salubridad Pública en el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas.

Salazar Viniegra argumentó que solo había una manera de frenar el tráfico de drogas en el país: crear un monopolio controlado por el Estado para la venta de fármacos prohibidos a los drogadictos, con el fin de mermar el poder de los narcotraficantes.

En 1939, durante la sesión del Comité Consultivo del Opio en Ginebra, una comitiva mexicana encabezada por el investigador tachó de ineficientes las iniciativas prohibicionistas promovidas por el gobierno de Estados Unidos.

Fue así que Salazar Viniegra le presentó al gobierno estadounidense un plan para acabar con el consumo de drogas, en el que manifestó que era imposible acabar con el narcotráfico debido a la corrupción de la policía y de los agentes especiales, y por la riqueza e influencia política de algunos traficantes. 

Salazar realizó estudios sobre la marihuana y comprobó que esta planta no era dañina para el ser humano y que nadie había perdido la razón con su uso, por ello sumó a su plan a dicho enervante e incluso propuso legalizar su siembra y cobrar un impuesto a los agricultores, tal y como sucedía con el tabaco.

"Luego de años de trabajo, experimentos científicos, reuniones con abogados, policías y grupos moralistas, algunos médicos del Departamento de Salud lograron convencer al presidente de que la mejor manera de terminar con el mal de la “toxicomanía” era legalizar. Debían establecer un monopolio estatal sobre la distribución de drogas y tratar a los toxicómanos como enfermos, un mal necesario de nuestra civilización", escribió en agosto de 2013 el académico Froylán Enciso.


LA LEY

La exposición de motivos del Reglamento Federal de Toxicomanías estableció que el problema de la 'toxicomanía' (mote con el que se describía a la drogadicción) y el tráfico de drogas "solo se contrae a un pequeño número de viciosos y traficantes en corta escala, quienes por carecer de suficientes recursos, no logran asegurar su impunidad".

El Reglamento propuso ver al "vicioso" (drogadicto) como un enfermo que había que atender y curar y no como un delicuente que debía sufrir una pena. 

Además dejaba en claro que el único resultado obtenido con la penalización de la marihuana había sido el encarecimiento excesivo de las drogas y el enriquecimiento de los traficantes.


"Esta ley permitió a los médicos proporcionar drogas a los adictos, principalmente morfina, a los precios que el Estado mexicano pagaba por ella; un funcionario del Departamento de Salud supervisaría la cantidad que se les suministraba", escribió al respecto el periodista Juan Alberto Cedillo en el libro La Cosa Nostra en México.

Los adictos debían estar registrados ante las autoridades y con su número de registro y una receta de su doctor, podrían adquirir drogas en cualquier farmacia de la capital del país. Sin embargo, los farmacéuticos no podían vender drogas más allá de las autorizadas para fines terapéuticos.

El Departamento de Salud del gobierno mexicano también creó dispensarios para atender a los "toxicómanos". En esas clínicas el adicto pagaba su dosis y se le suministraba la droga cuando él  la solicitara.

PROBLEMAS CON EU

Sin embargo, el gobierno estadounidense consideró las medidas del gobierno de México como peligrosas para EU y comenzó a cabildear para echar abajo la legislación, mediante un embargo de medicamentos que se gestionó ante la Oficina Central Permanente del Opio, con sede en Ginebra.

Debido a las presiones de Estados Unidos, el 3 de julio de 1940 el Diario Oficial publicó "el Decreto que suspende la vigencia del Reglamento Federal de Toxicomanía"

La medida se justificó argumentando que debido a la guerra con Europa había grandes dificultades para la adquisición de las drogas.

"La diplomacia de Washington se había anotado un trascendental triunfo ante sus homólogos mexicanos, enterrando la revolucionaria medida con la que se pretendía combatir al narcotráfico en México. A partir de entonces regresó el modelo policíaco que perdura hasta nuestros días", refirió Juan Alberto Cedillo.