Jacinto, el perro que sigue esperando a su dueño muerto tras el sismo

Esta mascota perdió a su dueño tras el temblor del 19 de septiembre en Puebla
Esta mascota perdió a su dueño tras el temblor del 19 de septiembre en Puebla

Jacinto, el perro que sigue esperando a su dueño muerto tras el sismo

Jacinto.Esta mascota perdió a su dueño tras el temblor del 19 de septiembre en Puebla
Facebook Manuel Rivera
2017-09-28 |17:43 Hrs.Actualización17:52 Hrs.


CREEMOS QUE IMPORTA POR...

Porque los perros se han vuelto protagonistas tras esta tragedia

Otro perro ha robado la atención tras los trágicos sucesos del 19 de septiembre, en un donde un sismo causó decenas de muertes y miles de daños en varios estados del país.

Se trata de Jacinto, una mascota de Puebla que no se ha querido mover del mismo lugar en donde murió su dueño, el señor Trinidad de 97 años de edad.

Según cuenta en su Facebook, Manuel Rivera, brigadista de la fundación Marabunta, esta historia tiene lugar en el municipio de Atzitzihuacan, Puebla.

En dicha comunidad vive doña Toñita, una mujer de la tercera edad que sobrevivió al temblor pero perdió a su esposo y a su casa.

Afortunadamente, Rivera y su equipo de voluntarios ayudaron a doña Toñita para recuperar un poco de su patrimonio; sin embargo, lo que no pudieron hacer es darle un poco de alegría a la mascota.

"El perrito de doña Toñita, por más que lo movíamos para seguir retirando los escombros, regresaba y reposaba justo en el lugar donde su amó de 97 años de edad que perdió la vida. Esta es la muestra más grande amor y fidelidad de un perro a su amo fallecido, el amor todo lo puede, todo lo da, el amor no se vanagloria, trasciende más allá de razones y explicaciones, va mas allá de entendimientos y sobretodo trasciende más allá de la muerte", escribió Manuel Rivera en su cuenta de Facebool.

En una entrevista que dio a El Universal, Rivera agregó que al menos en cuatro ocasiones intentaron mover al perro, pero en cada ocasión regresaba al mismo lugar.

"Ya déjenlo, es el perro de mi esposo. Pobrecito, él se iba todos los días a la milpa con mi viejito (Trinidad) y en las tardes regresaban juntos", le dijo doña Toñita a los voluntarios.