Estas son las razones por las que México no avanza en seguridad

Un mayor gasto en esta área no se ha traducido en menos violencia en el país
Un mayor gasto en esta área no se ha traducido en menos violencia en el país

Estas son las razones por las que México no avanza en seguridad

Inseguridad.Un mayor gasto en esta área no se ha traducido en menos violencia en el país
Cuartoscuro
2017-08-13 |07:57 Hrs.Actualización07:56 Hrs.
CREEMOS QUE IMPORTA POR...

Porque muchos mexicanos son víctimas de delitos cada día

En México, el gasto público en seguridad interna se ha incrementado un 61% entre 2008 y 2015; sin embargo, los resultados son pobres y el país sigue ubicado entre uno de los más peligrosos del mundo.

Un nuevo reporte de Ethos dice que el gobierno ha respondido a la ola de violencia que vive el país con más gasto público en seguridad, al pasar de 27 mil 259 millones de pesos a 43 mil 957 millones en el periodo mencionado. ¿Entonces cuál es el problema?

En el reporte "Descifrando el gasto público en seguridad", el laboratorio de políticas públicas concluyó que los altos niveles de violencia persisten en el país. Aquí te contamos, según lo que plantea Ethos, los problemas que han limitado el avance en esta materia:

POCAS, MUY POCAS DENUNCIAS

En México sólo uno de cada diez delitos es registrado. ¿Por qué? Básicamente porque los ciudadanos creen que denunciar es una pérdida de tiempo o porque desconfían de las autoridades.

Ethos explica, con datos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe), que estas son las dos principales causas de que muchos de los delitos se queden sin ser registrados.

Síguenos en Twitter @nacion321

El estado donde menos se denuncia es Guerrero, mientras que el delito que menos se reporta es la extorsión.

¿Y LA PREVENCIÓN?

Puede parecer increíble con los niveles de violencia que México registra, pero desde este año el país ya no cuenta con un programa especifico para la prevención del delito.

El reporte de Ethos indica que la prevención es un componente importante para la seguridad, y de hecho, la presente administración había apostado por este tema. 

En 2013 se creó el Programa Nacional de Prevención del Delito, el cual recibió en 2016 un presupuesto de 2 mil 015 millones de pesos; pero para 2017 fue eliminado del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF).

Y aunque este año, un total de 139 mil 152 millones de pesos fueron destinados para este fin, a través de dependencias como la SEP, Cultura y las fuerzas federales, el análisis de Ethos muestra que hay actividades que tienen como fin la prevención del delito pero que no son claras. Tampoco se sabe si se han creado actividades nuevas con este fin en esas dependencias o si sólo se reetiqueraron algunas ya existentes.

MUCHOS POLICÍAS, PERO POCO CAPACITADOS

El reporte indica que en México se ha conformado un cuerpo policíaco con un número adecuado de elementos para eliminar el crimen, sin embargo las capacidades de persecución y prevención de los elementos de seguridad aún son limitadas.

Ethos detalla, por ejemplo, que los efectivos de la Policía Federal han aumentado un 275% entre 2006 y 2015: pasaron de 11 mil 663 a 43 mil 724.

México tiene más policías que varios países miembros de la OCDE. Por ejemplo, mientras en Estados Unidos hay 197.7 elementos por cada cien mil habitantes, en México esa cifra asciende a 367. 

Pero esa ventaja numérica no se ha traducido en seguridad. ¿Por qué? Porque nuestros policías tienen bajos niveles de profesionalización, destaca el documento.

GASTO OPACO EN LOS ESTADOS

El documento destaca que las entidades federativas son las responsables de combatir el 95% de los delitos y el dinero destinado a ello lo obtienen principalmente de las transferencias federales. Pero, ¿qué tal están haciendo su chamba?

Ethos revisó 552 auditorías realizadas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y encontró, entre otras cosas, poca transparencia en la asignación de los recursos, adquisiciones opacas, mecanismos inadecuados de control, incumplimiento de estándares y ausencia o insuficiencia de reportes sobre el destino del gasto.