Espiritismo, malteadas y películas, la Revolución Mexicana que no conocías

Aniversario revolucionario.
Estamos seguros que nunca imaginarías, por ejemplo, a Pancho Villa con esta bebida en la mano
Aniversario revolucionario.
Estamos seguros que nunca imaginarías, por ejemplo, a Pancho Villa con esta bebida en la mano

Espiritismo, malteadas y películas, la Revolución Mexicana que no conocías

Aniversario revolucionario.Estamos seguros que nunca imaginarías, por ejemplo, a Pancho Villa con esta bebida en la mano
Especial.
2019-11-19 |21:40 Hrs.Actualización21:40 Hrs.
CREEMOS QUE IMPORTA POR...

Porque no toda la historia se aprende en los libros de texto gratuito

Este miércoles se va a festejar en grande el 109 aniversario de la Revolución Mexicana (con decirte que ni mañanera hubo), uno de los referentes históricos más importantes del país y que según la historia oficial, marcó el inicio de la construcción del México moderno.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), la Revolución Mexicana fue un movimiento armado que inició el 20 de noviembre de 1910 para terminar con la dictadura de Porfirio Díaz y concluyó con la promulgación de la nueva Constitución Política de 1917, "que sentó los cimientos para recuperar la paz y refundar la nación, con base en la legalidad y la vida institucional".

"Los pobres son ignorantes sin poder" y otras 'joyas' de Porfirio Díaz

Los personajes que participaron en la Revolución ahora son históricos, pero también eran de carne y hueso y como todos, su vida también tenía curiosidades. Aquí te presentamos algunas de ellas.

PANCHO VILLA, ¿ABSTEMIO?Una de las figuras más emblemáticas de la Revolución Mexicana es Francisco Pancho Villa (o José Doroteo Arango Arámbula). La figura del Caudillo del norte bonachón, valiente y simpático es un personaje a recordar en todas las pulquerías o cantinas de México. 

Pensarías que con toda esa fama de caudillo mexicano Pancho Villa fuera un bebedor empedernido, pero no: de acuerdo con el escritor e historiador Paco Ignacio Taibo II, el héroe mexicano que lideró la División del Norte, no probaba el alcohol. 

“De Pancho Villa se decía que había sido bandolero y borracho. Lo primero era cierto; lo segundo, una pinche falsedad, porque no probaba el alcohol. Sucede que, si bien se suele relacionar a este personaje con la juerga y el alcohol, se sabe que el mismo aborrecía su ingesta, señalándola como uno de los peores vicios que un hombre podría tener y “la causa de la miseria de la pobres”.

Eso sí, a Doroteo Arango le encantaban las malteadas de fresa, bebida que solía probar con frecuencia cuando estaba exiliado en El Paso, Texas.

De acuerdo con Paco Ignacio Taibo II, Villa decretó varias veces la ley seca en los territorios que dominaba y en más de una ocasión mandó a fusilar a sus compañeros de arma que no la cumplían.

MADERO Y EL ESPIRITISMO

Francisco Ignacio Madero es uno de los principales héroes que dejó la Revolución Mexicana, por ser la figura central del movimiento político contra el régimen de Porfirio Díaz. 

Durante su juventud, Madero vivió junto con su hermano menor, Gustavo Adolfo, en Versalles, cerca de París. Ahí, además de estudiar comercio, Francisco se interesó en una creencia que estaba de moda en aquella época: el espiritismo, que afirmaba que la gente podía comunicarse con el espíritu de los antepasados. 

El joven mexicano fue marcado por las obras de Allan Kardec, padre de la doctrina espiritista. En su vida adulta Madero inició formalmente su profesión de fe hacia el espiritismo. Al regresar a México, Francisco I. Madero estaba dispuesto a poner en práctica una facultad que le había sido revelada en los círculos espiritistas parisinos: la de médium escribiente.    

"Sus hermanos se burlaban de él por su nueva afición :¡Ay, Panchito, qué locura! ¿Quién te enseñó esa diablura? ¡Deja ya esa atadura, que no es de gente madura!", le decían sus familiares, de acuerdo con un texto del INEHRM.

El Instituto agrega que la experiencia de Madero en Francia le hizo pensar en la bondad del ser humano y en su capacidad para prosperar, así como en la libertad que tenían los franceses para escoger a sus gobernantes.

DE ANENECUILCO A HOLLYWOOD

Emiliano Zapata es otra de las imágenes emblemáticas de la Revolución Mexicana; la imagen del caudillo del sur ha inspirado a varios sectores del entretenimiento y de las bellas artes.

La figura de Zapata ha sido interpretada por el famoso cantante Antonio Aguilar (Emiliano Zapata), Alejandro Fernández (Zapata, el sueño del héroe), Manuel Ojeda (en la serie Senda de Gloria) y Tenoch Huerta en dos ocasiones (en la serie El Encanto del Águila y la película Ciudadano Buelna). 

Sin embargo la interpretación que llevó a Zapata de Anenecuilco, Morelos (lugar donde nació) a Hollywood fue la cinta Viva Zapata de 1952: Marlon Brando, el encargado de interpretar a El Padrino, fue quién personificó al revolucionario mexicano.

PORFIRIO DÍAZ, ¿ANTIREELECCIONISTA?

El expresidente de México es una de las figuras más polémicas de la historia y uno de los principales motivos del inicio de la Revolución Mexicana (y es que 30 años de mandar al país hartan a cualquiera, ¿no?).

Por ilógico que suene, el general oaxaqueño Porfirio Díaz era un simpatizante de la no reelección y estaba un tanto decepcionado de la democracia. Claro, antes de ser presidente por tres décadas.

De acuerdo con un texto de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Díaz fue uno de los dirigentes de la rebelión de Tuxtepec, que inició cuando el entonces presidente mexicano Sebastián Lerdo de Tejada informó en 1875 que quería ser mandatario nuevamente, idea que molestó al general oaxaqueño, tal como lo manifestó en el Plan de Tuxtepec.

"El sufragio político se ha convertido en una farsa, pues el presidente y sus amigos por todos los medios reprobables, hacen llegar a los puestos públicos a los que llaman candidatos oficiales, rechazando a todo ciudadano independiente. Con esto se hace la burla más cruel a la democracia", escribió Díaz en el artículo segundo de su plan de acción que pedía la no reelección del presidente y de los gobernadores de los estados.

Años después, el 5 de mayo de 1878, se reformó el artículo 78 de la Constitución y quedó prohibida la reelección de presidente para un periodo inmediato.

"La adhesión de Díaz a su propia bandera antirreeleccionista no fue duradera. Una vez que volvió a ocupar la silla presidencial, empezaría a mover los engranajes que permitirían su permanencia en el poder", detalla el documento de la UNAM. 

Porfirio Díaz gobernó a México de manera ininterrumpida de 1884 a 1911.

LOS ENEMIGOS 'INVISIBLES'

Además de las muertes que provocó el conflicto armado de la Revolución, otros enemigos 'invisibles' causaron miles de muertes: la fiebre amarilla, la viruela, el tifo y la influenza española fueron responsables, junto con la lucha armada, de que murieran 1 millón de personas de 1911 a 1917.

De acuerdo con la Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la salud de la población en los tiempos de la Revolución Mexicana no era satisfactoria.

"Con el desplazamiento de tropas surgieron nuevas enfermedades y se recrudecieron otras que se magnificaron por las hambrunas y los desastres naturales. La fiebre amarilla, la viruela, el tifo y la influenza española azotaron el país, tanto las costas como las grandes ciudades del norte como Monterrey, Guadalajara y Saltillo, localidades donde se libraron importantes batallas durante el conflicto", informó el IMSS.

De acuerdo con el documento "México en 1915. Epidemias, hambre y asistencia médica" de la especialista Martha Eugenia Rodríguez, si bien es cierto que desde años atrás México padecía miseria y múltiples endemias y epidemias, el movimiento armado las recrudeció, al grado de llegar a denominar 1915 como "el año del hambre". 

"El movimiento bélico afectó a toda la vida del país. La guerra propiamente dicha demandaba atención y un mayor presupuesto gubernamental, y pasaron a un segundo término el cuidado de los servicios públicos, la producción y abastecimiento de alimentos, y los servicios sanitarios, entre otros aspectos", refiere la especialista de la UNAM.

De hecho la primera epidemia de viruela que se presentó en el siglo 20 fue en 1916 (seis años después de iniciada la Revolución), a pesar de que ya existía la vacuna. 

Incluso en 1910 el médico estadounidense Howard Taylor Ricketts llegó a México para investigar sobre el modo de propagación del tifo y murió por contagio accidental del mismo. "Definitivamente las epidemias predominaron en esta época", concluye el Seguro Social.