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El Mundial terminó, pero las obras siguen: los proyectos que México no logró concluir a tiempo

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Pendientes mundialistas.El resultado es que, una vez terminada la competencia, México enfrenta una segunda cuenta regresiva
(Nación321)

El Mundial 2026 terminó y los aficionados ya abandonaron los estadios, pero en algunas de las principales zonas intervenidas para recibir el torneo todavía quedan trabajadores, maquinaria y proyectos por concluir.

La promesa era que la Copa del Mundo dejaría una nueva cara para las tres ciudades mexicanas sede: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Sin embargo, a este miércoles 22 de julio, algunas de las obras anunciadas para mejorar la movilidad, el espacio público y la experiencia de los visitantes no llegaron completas a la fecha límite.

Dos proyectos concentran buena parte de esta historia: la Calzada Elevada de Tlalpan, en la capital del país, y el monorriel de Monterrey, cuya construcción forma parte de las nuevas líneas 4 y 6 de Metrorrey.


En ambos casos, el Mundial funcionó como una fecha de presión para acelerar los trabajos, pero el calendario terminó imponiéndose a los proyectos.

LA CALZADA ELEVADA... INAUGURADA, PERO CON PENDIENTES

En la Ciudad de México, la transformación de la Calzada de Tlalpan se convirtió en una de las obras más visibles asociadas al Mundial.

El proyecto, posteriormente presentado como Jardín Flotante Tlallipan, buscaba crear un corredor peatonal elevado de aproximadamente 1.8 kilómetros entre Pino Suárez y Chabacano, con áreas verdes, iluminación, fuentes, espacios de descanso y conexiones con el Metro.


La obra, sin embargo, llegó al Mundial con trabajos todavía en ejecución.

El Gobierno capitalino inauguró el proyecto apenas cuatro días antes del arranque de la Copa del Mundo, aunque recorridos realizados en esos días evidenciaron que el tramo correspondiente a Chabacano aún no estaba completamente terminado.

Incluso después de la eliminación de México del torneo, continuaban labores en la conexión peatonal entre el Jardín Flotante y la estación Chabacano de la Línea 2 del Metro.

El retraso no fue menor. El contrato de la Calzada Elevada, con un monto de mil 913 millones de pesos, tenía como fecha límite el 31 de mayo, pero el proyecto llegó a junio todavía con trabajos pendientes.

La imagen de una obra inaugurada mientras todavía se terminaban algunos de sus componentes terminó convirtiéndose en uno de los ejemplos más claros de la presión por llegar al Mundial con infraestructura funcional, aunque no completamente concluida.

SAN ANTONIO ABAD: EL ESPACIO QUE DESAPARECIÓ Y AÚN NO REGRESA

A unos metros de esa intervención quedó otro pendiente: el skatepark de San Antonio Abad.

El espacio deportivo fue demolido como parte de las obras relacionadas con la transformación de la zona. La administración de Clara Brugada aseguró que la pista sería reconstruida y que el nuevo proyecto se realizaría con la participación de los jóvenes que utilizaban el lugar.

Pero, mientras el Mundial avanzaba, los patinadores seguían esperando que la promesa se convirtiera en una obra terminada.

A mediados de julio, integrantes de la comunidad de skaters reclamaban transparencia sobre los tiempos y costos de la reconstrucción, mientras el espacio original permanecía desaparecido. La intención oficial es que el nuevo skatepark quede integrado debajo del Parque Elevado de Tlalpan.

Así, el Mundial dejó una paradoja en San Antonio Abad: un proyecto urbano nuevo ocupó el lugar de un espacio deportivo que todavía espera ser reemplazado.

MONTERREY EL MONORRIEL QUE NO ALCANZÓ LA CITA

Si la Calzada Elevada representa el retraso de una obra urbana en la capital, en Nuevo León el símbolo es el monorriel de Metrorrey.

Las nuevas líneas 4 y 6 fueron anunciadas como parte de la transformación de la movilidad en el área metropolitana de Monterrey y como una infraestructura clave para atender el flujo de visitantes durante el Mundial.

La Línea 6, en particular, debía conectar zonas del área metropolitana y avanzar hacia Apodaca, con una infraestructura elevada que cambiará el paisaje urbano de la región.

Pero el proyecto no llegó completo al torneo.

La expectativa de tener al menos una parte importante de la nueva infraestructura operando antes del Mundial chocó con el ritmo de construcción. En abril de 2025, cuando faltaban poco más de 400 días para el inicio del torneo, se reportaba que un tramo de la Línea 6 presentaba un avance de 48%.

Con el Mundial ya concluido, el monorriel sigue siendo, en buena medida, una obra en construcción.

La imagen resulta particularmente significativa: mientras miles de visitantes llegaron a Monterrey para asistir a los partidos, las estructuras elevadas de las nuevas líneas todavía forman parte de un proyecto que continuará después de que los reflectores internacionales se apagaron.

El Mundial, que aceleró la construcción de infraestructura en la ciudad, no fue suficiente para convertir el proyecto completo en una realidad.

FIESTA MUNDIALISTA CON INFRAESTRUCTURA A LA MITAD

El problema no se limitó a estas dos grandes obras pues en las tres sedes mexicanas se acumularon proyectos de movilidad y espacio público que llegaron al torneo con entregas parciales, adecuaciones provisionales o trabajos que continuaron después de la inauguración.

En la Ciudad de México quedaron pendientes vinculados con la conectividad peatonal alrededor de Tlalpan, la integración de espacios públicos y algunas intervenciones relacionadas con los accesos y el entorno del Estadio Banorte.

En Monterrey, además de las nuevas líneas de Metrorrey, distintas adecuaciones viales, peatonales y de conectividad en las zonas cercanas al estadio de ‘Rayados’ continuaron como parte de una transformación urbana de mayor alcance.

Y en Guadalajara y Zapopan, los proyectos relacionados con la conectividad hacia el Estadio Akron también tuvieron que convivir con trabajos que no alcanzaron a consolidarse completamente antes del torneo.

La constante fue la misma: el Mundial tenía una fecha inamovible, pero las obras no.

Por eso, algunas intervenciones fueron abiertas parcialmente, otras fueron entregadas con pendientes y algunas más quedaron para después de la Copa del Mundo.

El resultado es que, una vez terminada la competencia, México enfrenta una segunda cuenta regresiva: la de terminar lo que se prometió para recibir al mundo hace más de un mes.

La Calzada Elevada de Tlalpan y el monorriel de Monterrey son los dos ejemplos más visibles de una infraestructura que tuvo que correr contra el reloj. El Mundial ya quedó atrás; ahora, sin visitantes extranjeros como testigos y sin partidos como fecha límite, quedará por comprobar cuánto tardarán realmente en estar terminadas las obras que llegaron tarde a la fiesta del futbol y no alcanzaron para ser ‘gol’.

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