El icónico perrito de pelaje canela que ha recorrido las calles de México por fin es emblema de nuestro país, pues la Federación Canófila Mexicana (FCM) y reportes recientes de la Propaem declararon a ‘Caramelo’ como parte de las razas 100% mexicanas.
La inclusión de este ejemplar en el registro de razas nacionales busca proteger su linaje y fomentar la tenencia responsable mediante su reconocimiento jurídico y zootécnico.
El perro Caramelo se distingue por su pelaje que oscila entre el ocre y el dorado. Su estructura ósea es robusta, adaptada evolutivamente para sobrevivir en diversos climas de la geografía mexicana.
A diferencia de razas con alta inmunogenicidad (propensión a reacciones inmunes), el Caramelo destaca por una genética diversa que lo hace menos propenso a enfermedades hereditarias comunes en razas puras. Su resiliencia es el resultado de décadas de selección natural en entornos urbanos y rurales.
Este perro no sólo es un animal de compañía; es una entidad biológica que ha desarrollado una unión, otorgándole agilidad y una longevidad que supera la media de los canes de su tamaño. Su reconocimiento es un acto de justicia hacia su historia.



