La aerolínea Magnicharters suspendió de manera repentina sus operaciones durante el fin de semana, lo que provocó la cancelación de múltiples vuelos y dejó varados a pasajeros en distintos aeropuertos del país, sin una solución inmediata.
La propia empresa informó que la interrupción se extenderá por al menos dos semanas, lo que ha agravado la situación para viajeros que ya se encontraban en terminales aéreas o habían salido de sus lugares de hospedaje.
“Les comunicamos que tenemos problemas logísticos, razones por las cuales no pudimos cumplir con nuestros vuelos del día 11 de abril del 2026, y seguramente no podremos hacerlo en las próximas dos semanas. Por tal motivo les pedimos y agradecemos su comprensión y en alguna forma les compensaremos el inconveniente”, anunció la empresa Magnicharters la tarde de este sábado.
Entre los aeropuertos afectados se encuentran Cancún, Mérida, Huatulco, así como terminales en la Ciudad de México, donde usuarios reportaron haber sido notificados de las cancelaciones incluso por personal aeroportuario y no directamente por la aerolínea.
Las escenas en redes sociales mostraron a familias completas, adultos mayores y viajeros de distintas edades sin poder abordar sus vuelos, muchos de ellos obligados a asumir gastos adicionales en plena recta final del periodo vacacional.
Ante la falta de respuestas por parte de la aerolínea, el Gobierno federal pidió a los pasajeros afectados acercarse a mostradores de otras compañías como Aeroméxico, Viva Aerobús y Volaris para buscar alternativas de traslado.
“En tanto, nuestros clientes pueden comunicarse a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) a los números telefónicos 5555688722 y 800 468 8722. Estamos a sus órdenes”, finaliza el breve comunicado de la empresa Magnicharters.
La suspensión ocurre en medio de versiones dentro del sector aeronáutico que apuntan a problemas más profundos en la operación de la empresa, como adeudos a personal y falta de viáticos, lo que habría derivado en la negativa de pilotos para realizar vuelos.
No es la primera señal de crisis. En diciembre pasado, un piloto se negó a despegar desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México tras denunciar retrasos de más de cinco meses en el pago de su salario.
Mientras tanto, las autoridades mantienen el llamado a los afectados para presentar quejas formales y buscar opciones de traslado, en un contexto donde la incertidumbre persiste para quienes continúan varados en distintas terminales del país.



