La Época de Oro del cine mexicano perdió a una de sus figuras más representativas con la muerte de Ana Luisa Peluffo, actriz que falleció a los 96 años.
La noticia fue confirmada por su familia a través de un comunicado difundido este miércoles, en el que se informó que la artista murió en paz en su rancho, ubicado en Tepatitlán de Morelos, Jalisco, acompañada por sus seres queridos.
“Falleció en paz, en su rancho en Tepatitlán de Morelos, Jalisco, acompañada por sus seres queridos. Durante sus últimos años vivió con serenidad, rodeada de cuidado y cercana a su hijo. Los servicios funerarios se realizaron de manera íntima y privada, en apego a su voluntad”, señaló la familia en el mensaje. En el texto no se precisaron las causas del fallecimiento ni si la actriz padecía alguna enfermedad.
En el mismo comunicado, los familiares agradecieron las muestras de cariño del público y pidieron respeto en este momento. “Agradecemos profundamente el cariño de todas las personas que, a lo largo de los años, apreciaron su trayectoria y disfrutaron de su trabajo y su compañía, y solicitamos respeto y comprensión en este momento. Su recuerdo permanecerá vivo en quienes la conocieron y valoraron su presencia y su legado artístico”, expresaron.
Con una trayectoria que se extendió por más de siete décadas, Ana Luisa Peluffo se consolidó como una figura constante del cine mexicano desde finales de los años cuarenta.
Participó en más de 160 producciones cinematográficas, moviéndose con soltura entre el melodrama, la comedia, el cine de acción y propuestas de corte social, con títulos como La venenosa (1949), La fuerza del deseo (1955), El inocente (1956), Cada quien su vida (1960) y, ya en una etapa posterior, Pedro Navaja (1984). A lo largo de su carrera compartió créditos con intérpretes emblemáticos como Germán Valdés, Pedro Infante y María Félix, y logró mantenerse vigente también en televisión hasta la década de 2010. La actriz nació el 9 de octubre de 1929 en Querétaro, México.
Uno de los momentos más recordados de su carrera fue su actuación en La fuerza del deseo (1955), cinta que generó polémica al atribuírsele el primer desnudo del cine mexicano, episodio que marcó un antes y un después en su carrera y en la discusión social de la época. Su versatilidad le permitió incursionar en diversos géneros, desde el melodrama y la comedia hasta el cine de acción y el llamado cine de ficheras en los años setenta.
Además de su paso por la pantalla grande, Peluffo dejó una amplia huella en la televisión mexicana con la participación en 17 telenovelas, entre ellas El pecado de Oyuki, Marimar, María Isabel, Soñadoras y Carita de ángel, así como en series como Mujeres asesinas. Su último trabajo en pantalla fue en 2014.
A lo largo de su carrera, Ana Luisa Peluffo recibió múltiples reconocimientos, entre ellos la Diosa de Plata por su trayectoria. También desarrolló actividades en otras disciplinas artísticas, como la danza y la pintura, y en su juventud fue directora del ballet acuático del Club Deportivo Chapultepec. Su legado permanece como parte fundamental de la historia del cine y la televisión en México.



