Los llamados ‘therians’ han ganado notoriedad en redes sociales a nivel mundial, por lo que miles de usuarios se presentaron caracterizados como animales e incluso se identifican como tales. En medio del furor, un médico veterinario que habita en Tijuana llamó la atención tras recibir una consulta de un inusual paciente.
El profesionista compartió un video de Tiktok contando su experiencia que lo tomó por sorpresa.
Relató que su jornada transcurría con normalidad hasta que notó que entre los pacientes felinos y caninos acompañados de sus dueños, había una persona formada para consulta pero no tenía una mascota visible. A lo que el veterinario le preguntó el motivo de su visita.
Le dije: ‘buenos días, ¿en qué le puedo ayudar?’; me dijo: ‘vengo a consulta’. Claro, ¿trae a algún animalito? Y dice: ‘no, yo soy el animal’, me dice: ‘yo me identifico como un perro de la raza Alaskan Malamute’.
Según relató, al aceptar la consulta procedió a realizarle unas preguntas clínicas básicas. El paciente manifestó sentirse estable aunque detalló algunos comportamientos nocturnos inusuales y dificultad para interactuar socialmente, añadido de impulsos como caminar de un lado a otro y emitir sonidos.
Acto seguido el profesional indagó en la edad del paciente. “Tengo 38 años”, añadió, a lo que el veterinario intentó convertir esa cifra a la esperanza de vida de una raza de perro promedio.
A partir de dicha respuesta, el especialista relató que al convertir su vida humana a vida canina, en un tono humorístico concluyó que “el paciente superaría el siglo de edad en términos humanos”. Bajo esa lógica, bromeó con que podría tratarse de un caso de demencia senil.
El médico aclaró que la parte final del relato tenía un enfoque humorístico, aclarando que dado a su condición tendría que dormirlo. “Lo tuve que dormir. Lo siento. Hay veces que uno tiene que tomar decisiones. se tuvo que aplicar la eutanasia”.
Su narración se volvió viral y abrió debate en redes sociales sobre la visibilidad creciente de las comunidades therian, comentarios divididos entre sorpresa, incredulidad y curiosidad.


