Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advirtieron que el planeta enfrenta un periodo de alto riesgo por la actividad solar, durante el cual podrían registrarse tormentas solares de gran intensidad capaces de inutilizar la tecnología actual, afectar satélites, colapsar sistemas de comunicación y provocar apagones prolongados a escala global.
El aviso ocurre en el contexto del ciclo solar 25, que continuará activo durante los próximos años y que ya ha generado auroras boreales en latitudes inusuales, una señal de que el Sol mantiene niveles elevados de energía acumulada.
Especialistas señalaron que las fulguraciones solares más intensas aún están por venir y que la infraestructura tecnológica moderna —internet, dispositivos inteligentes, sistemas satelitales e incluso computadoras cuánticas— no está preparada para resistir una superllamarada solar, descrita por los científicos como un evento “matatecnologías”.
De acuerdo con los expertos, un fenómeno extremo similar al evento Carrington de 1859 podría repetirse en cualquier momento, con consecuencias inéditas para la vida cotidiana y la estabilidad global.
“Este puede ocurrir desde ahora o dentro de pocos años”, advirtieron.
Durante el seminario La danza magnética entre el Sol y la Tierra: el lado brillante de las explosiones solares y las auroras, se recordó que el evento Carrington provocó en el siglo XIX la mayor tormenta geomagnética documentada, cuando una explosión solar observada por el astrónomo británico Richard Carrington derivó horas después en alteraciones severas del campo magnético terrestre.
Víctor Manuel Velasco Herrera, investigador del Instituto de Geofísica, subrayó que la preocupación científica se intensificó tras el fenómeno registrado en mayo de 2024, considerado la mayor explosión solar medida de forma instrumental en todo el mundo.
“Si ocurriera una tormenta solar tipo Carrington en estos días nos dejaría incomunicados no por días, sino por meses o años, y toda la información en la ‘nube’ se perdería. Sería análogo a una nueva quema de la biblioteca de Alejandría”, alertó.
Los especialistas señalaron que la sociedad actual depende casi por completo de las comunicaciones vía satélite, por lo que un evento de este tipo no solo interrumpiría servicios, sino que podría paralizar actividades económicas, científicas y sociales durante un periodo prolongado.
Ante este escenario, los investigadores advirtieron que existe una carrera contra el reloj para formar nuevas generaciones de expertos y desarrollar tecnología capaz de sobrevivir a una tormenta solar extrema.
Gracias a la digitalización de registros históricos y al uso de inteligencia artificial, la UNAM ha logrado construir una de las bases de datos más completas sobre explosiones solares, con información que abarca desde 1937 hasta 2025, además de registros de manchas solares que se remontan a 1610.
La combinación de datos históricos, instrumentales y satelitales permite identificar patrones que apuntan a la posible repetición de auroras boreales en latitudes bajas, un fenómeno considerado inusual y que funciona como señal de alerta temprana de una actividad solar más agresiva.
La investigación, desarrollada por especialistas de los institutos de Ciencias Aplicadas y Tecnología, Geofísica y de la Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción, posiciona a la UNAM en la primera línea del estudio de los riesgos solares, en un momento en el que el impacto potencial de estos eventos amenaza directamente la infraestructura tecnológica global.



