Luego de la detención de Arturo ‘N’, presunto homicida de la mujer trans Paola Buenrostro, hace 10 años, activistas de la comunidad LGBT protestaron para que el caso sea juzgado como feminicidio.
Pero... ¿qué sabemos del caso? De acuerdo con la propia Fiscalía capitalina, la detención de Arturo ‘N’, representa “un avance fundamental para que este caso, que se ha mantenido activo, pueda finalmente llegar a una resolución judicial”.
Detalló que la investigación y judicialización de este caso son una prioridad para que el “probable responsable enfrente la justicia y que los hechos no queden impunes”.
Sobre que las víctimas y activistas han solicitado que el delito se reclasifique como feminicidio, la Fiscalía reconoció la petición.
Sin embargo, aclaró que el proceso se inició por el delito de homicidio, conforme al marco jurídico aplicable en 2016, cuando las causales para acreditar el feminicidio eran más restrictivas y no existía aún el delito de transfeminicidio.
Dijo que la orden de aprehensión obtenida ese mismo año fue por homicidio, razón por la cual se llevó una primera audiencia por dicho delito. La posibilidad de reclasificar a feminicidio en etapas posteriores queda abierta.
Indicó que actualmente se reconoce plenamente la identidad de Paola Buenrostro como mujer trans.
Precisó que la diferencia entre una acusación por homicidio y una por feminicidio no está en reconocer o no su identidad, sino en determinar si se actualizan los supuestos legales que permiten acreditar que la agresión ocurrió por su condición de mujer.
Recordó que existen otros casos de mujeres víctimas en los que sus agresores son acusados por homicidio cuando no se acreditan las circunstancias específicas previstas para el feminicidio.
Durante las siguientes etapas del proceso, dijo, fortalecerá la investigación y aportará los elementos necesarios para solicitar al juez que valore la reclasificación del delito, conforme a los hechos acreditados y al marco jurídico aplicable.
Dijo reconocer plenamente el derecho de las víctimas y de las activistas que las acompañan a manifestarse y exigir justicia. “Entendemos el dolor y la indignación acumulados durante casi una década y reiteramos nuestra disposición a mantener abiertos los canales de diálogo y acompañamiento, aun cuando existan diferencias respecto de aspectos jurídicos del proceso”.
Al mismo tiempo, dijo: “ninguna manifestación, por legítima que sea, puede justificar agresiones contra servidoras y servidores públicos ni daños a las instalaciones de la institución”.
Sobre los señalamientos del trato recibido durante la audiencia (en la que activistas trans fueron maltratadas por oficiales y personal de la dependencia como “hombres”), la Fiscalía CDMX dijo que los toma con seriedad. “Cualquier error en la forma de dirigirse a las víctimas no corresponde a los estándares de atención que la institución exige a su personal”.
Finalmente dijo que hoy, “el avance más importante es que, después de casi una década, el probable responsable se encuentra ante un juez. Nuestra prioridad es cuidar el proceso, acompañar a las víctimas y llevar el caso hasta sus últimas consecuencias jurídicas. Seguiremos trabajando para garantizar que no haya impunidad en el caso de Paola Buenrostro”.



