La temporada de premios de 2026 dejó un momento inédito en la industria cinematográfica.
Indy, el perro protagonista del thriller Good Boy, se convirtió en el primer animal en ganar un premio oficial de actuación, al obtener el galardón a Mejor Actuación en una Película de Terror o Suspenso en los Astra Film Awards 2026, imponiéndose directamente a intérpretes humanos de amplia trayectoria.
El reconocimiento fue entregado durante la ceremonia celebrada el 9 de enero, donde la estatuilla tradicionalmente reservada para actores y actrices humanos terminó en manos de un can, generando sorpresa entre los asistentes y una amplia conversación en redes sociales.
Indy compitió en una categoría regular, sin menciones honoríficas ni distinciones especiales, frente a figuras como Ethan Hawke, Sally Hawkins, Alison Brie, Sophie Thatcher y Alfie Williams, lo que amplificó el impacto del resultado.
Tras el anuncio, Ben Leonberg, director de la película y dueño del perro, agradeció el premio y reflexionó sobre el alcance creativo del cine de terror:
“Estamos profundamente agradecidos de que se haya reconocido el trabajo de Indy en una película en la que él ni siquiera sabía del todo qué estaba haciendo.”
“Este premio refleja la libertad que tiene el cine de terror: la libertad de experimentar con las actuaciones, de jugar y de arriesgarse, especialmente para cineastas nuevos como nosotros y para audiencias que disfrutan descubrir algo diferente. Indy está honrado de recibir este premio. Nada de esto habría sido posible sin ustedes.”
En otro mensaje difundido por los Premios Astra a través de su canal oficial de YouTube, Leonberg reiteró su agradecimiento y añadió, con tono humorístico:
Además del triunfo de Indy, Good Boy también fue nominada a Mejor Primera Película (Best First Feature), confirmando el impacto de la cinta dentro del cine de género.
Dirigida por Ben Leonberg, Good Boy es un thriller sobrenatural narrado en gran parte desde la perspectiva del propio perro. La historia sigue a Indy, un can que intenta proteger a su dueño de una presencia oscura que invade su hogar. La película apuesta por reducir los diálogos humanos y construir la tensión a través del lenguaje corporal, las miradas y las reacciones del animal.
El rodaje fue adaptado al ritmo del perro, con jornadas cortas, filmación cronológica y la presencia constante de su entrenador. Según el director, muchas de las reacciones clave surgieron de estímulos simples, como la atención del perro en su juguete favorito fuera de cámara.
La cinta fue estrenada en México y América Latina en octubre del año pasado y logró una recaudación superior a los 8 millones de dólares a nivel mundial, superando ampliamente su presupuesto aproximado de 700 mil dólares.
Aunque la historia del cine ha contado con animales icónicos como Lassie, Rin Tin Tin o Uggie, el caso de Indy marca un precedente. En 1929, Rin Tin Tin habría recibido más votos que cualquier actor humano en los primeros premios Oscar, pero fue descartado para no “restar seriedad” al galardón.
Casi un siglo después, el triunfo de Indy en los Astra Awards 2026 quedó registrado como un hecho que reabre el debate sobre los límites de la actuación y la capacidad del cine para romper sus propias reglas.



